Testimonios
Un milagro de curación
por Polina L., Ucrania, 43 años

Hay muchos milagros en nuestras vidas de los que podríamos hablar. Me gustaría compartir acerca de un milagro especial que el Señor realizó en mi vida:
Hace unos cuatro años, me diagnosticaron un mioma de unos cuatro centímetros de diámetro y otros miomas más pequeños. Se trataba de tumores inofensivos. Varios médicos me dijeron que era absolutamente necesario operarme para extirparlos, y me describieron varios escenarios terroríficos que se producirían si no lo hiciera.
Dijeron que los miomas nunca desaparecerían y se quedarían toda la vida. Y sólo un médico entre todos dijo que la cirugía no era necesaria y que se podía vivir en calma con los miomas. Otro médico lo confirmó más tarde. En la clínica, esta operación costaría unos 2500 dólares de EE.UU. y, debido al tamaño del tumor, habría que realizarla dos veces. Las complicaciones tras la operación podrían ser muy graves, pero los médicos no dijeron nada al respecto. Mi familia y yo oramos por esto un tiempo.
Entonces, me solté del asunto y lo puse en manos del Señor, confiando en que Él me guiaría de la mejor manera.
También he proclamado: “¡Tú, enfermedad, vete, tú tumor, disuélvete para siempre, has desaparecido! ¡¡¡En el nombre de Jesucristo, estás desaparecido para siempre!!!”
En nuestro maravilloso ministerio, la OCG, es decir, “Generación de Cristo Orgánica”, se nos enseñan cosas muy prácticas, como por ejemplo: Confiamos en Dios en todos los ámbitos de nuestra vida, es decir, en todas las circunstancias y cuestiones. Y también prestamos atención a lo que Dios nos dice por medio de nuestro corazón, en vez de seguir nuestro intelecto. Esto es muy curativo en todas las situaciones de la vida porque estamos incorrectamente preparados para la vida desde el nacimiento, en la escuela, varias sociedades, etc. Nos enseñaron a calcular todo con el intelecto, a confiar en otras personas, (como si supieran mejor lo qué necesitámos), y a preocuparnos demasiado por todo.
Pero, queremos seguir nuestro corazón, recibir un rhema de Dios, (es decir, queremos saber qué hacer en la situación actual), confiar en el Señor y permanecer en paz.
Proclamamos también la realidad divina que el Señor nos hace saber de antemano.
Por eso entonces, sencillamente pude soltarme de todo lo negativo. Lo tuve en el corazón no preocuparme y soltarme de lo que me decían los médicos, confiar en el Señor y proclamar que esta enfermedad desaparecería para siempre. Y ayer, me hice una ecografía. ¡¡¡¡¡¡¡El doctor no encontró este tumor en absoluto!!!!!!! ¡¡¡Sólo han quedado dos pequeños, de tamaño milimétrico!!! ¡¡¡¡Y creo que estos también desaparecerán para siempre!!!! ¡¡¡¡Honremos a nuestro maravilloso Señor!!!! ¡¡¡¡¡TODAS LAS COSAS SON POSIBLES PARA EL QUE VIVE CON FÈ!!!!! ¡¡¡¡¡ALELUYA!!!!! 😁😁😁
De corazón,
Polina ❤️

Sobre el tema de la curación: un relato de Lois Sasek sobre sus experiencias [pulse aquí]
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